Educación emocional
EDUCACIÓN EMOCIONAL
Introducción
En esta entrada me gustaría hablar, como pone en el título, de educación emocional. Pero antes de empezar, ¿por qué hablar de educación emocional? Pues bien, esta entrada del blog debería ser acerca de algún elemento en especifico de la LOMLOE (Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación). Yo no me voy a detener en explicar lo que dice esta ley o qué novedades incluye, porque quiero ir directo al grano a lo que quiero explicar realmente. De todas maneras os dejo el link de educagob donde podéis ver más a fondo esta ley.
La LOMLOE recoge la educación emocional en su competencia clave denominada "competencia personal, social y de aprender a aprender" la cual se define así (aclaro que esta definición es para infantil, que es el momento en el que la educación emocional me parece más importante):
Resulta especialmente relevante que los niños y las niñas se inicien en el reconocimiento, la expresión y el control progresivo de sus propias emociones y sentimientos, y avancen en la identificación de las emociones y sentimientos de los demás, así como en el desarrollo de actitudes de comprensión y empatía. Por otro lado, la escolarización en esta etapa supone también el descubrimiento de un entorno diferente al familiar, en el que se experimenta la satisfacción de aprender en sociedad, mientras se comparte la experiencia propia con otras personas y se coopera con ellas de forma constructiva. Para ello, los niños y las niñas comienzan a poner en marcha, de manera cada vez más eficaz, recursos personales y estrategias que los ayudan a desenvolverse en el entorno social con progresiva autonomía y a resolver los conflictos a través del diálogo en un contexto integrador y de apoyo.
Falsos Mitos
He elegido esta competencia, porque muchas veces esto de la educación emocional se trata de una manera que no es correcta y hay muchos falsos mitos:
- La educación emocional pretende que expresemos nuestras emociones sin control: Mucha gente cree que con esto se pretende que los niños estén todo el rato expresando sus emociones para no frustrarse, es decir, que si tienen una rabieta griten hasta cansarse sin que nadie les pare. Sin embargo, esto es justo contra lo que quiere luchar la educación emocional, creando niños capaces de controlar sus emociones y no niños controlados por estas.
- La educación emocional infla la autoestima de los niños por miedo a hacerles sentir mal: Otro gran falso mito defendido por muchos. La gente cree que ahora se prioriza que los niños no se sientan mal a que aprendan cualquier contenido. No obstante, la educación emocional trata de controlar tanto los sentimientos positivos como los negativos, sobre todo la frustración y el miedo al fracaso. La autoestima no trata de que, si un niño dice que dos más dos son cuatro, le des la enhorabuena, si no de hacerle entender que en este momento no sabe cómo se suma, pero que eso no significa que no valga para sumar. Por lo tanto, la autoestima promueve el esfuerzo en los niños que cometen errores a la vez que les hacen saber que son capaces.
- La educación emocional no se puede enseñar, se nace con ella: Existen muchos defensores de que la educación emocional es una pérdida de tiempo y que es innecesaria porque las emociones son algo innato. Bueno, la capacidad para el lenguaje también lo es, pero necesitamos estimulación constante, modelos a los que repetir y correcciones para dominarlo. Igual ocurre con las emociones, cuya expresión es innata, pero no su control y conocimiento. De hecho, si la gente acude a psicólogos que han sido formados en un grado, será porque muchas veces es complicado gestionar las emociones nosotros mismo. Tal vez, si la educación emocional fuera efectiva, sobre todo a edades tempranas, seríamos mucho más capaces de gestionar nuestras emociones.
Actividades
A continuación veremos algunas actividades de educación emocional propuestas por Èlia López Casa en su artículo llamado La educación emocional en la educación infantil:
- Noticias agradables y noticias desagradables: Los niños comparten vivencias emocionales positivas o negativas relacionadas con la escuela o el grupo clase. Se utilizan dos carteles: uno con una expresión agradable y otro con una expresión desagradable. Las experiencias se anotan en hojas debajo de los carteles y se revisan al final de la semana para fortalecer las positivas y reflexionar sobre las negativas, buscando soluciones.
- El libro de las emociones: Se elige una emoción específica, como la alegría, para investigarla y trabajarla en grupo. Los niños aportan fotos, dibujos, cuentos y recuerdos relacionados con esa emoción. Todo se recopila en un libro que se comparte y comenta en clase. También se pueden crear libros sobre otras emociones como el miedo, el enfado o la tristeza, o hacer un solo libro con varios apartados.
- Había una vez: Se presentan personajes de cuentos (en imágenes o títeres) y se analizan sus emociones. Los niños discuten por qué sienten esas emociones, sus causas y consecuencias. Después, inventan nuevas historias donde los personajes pueden experimentar diferentes emociones.
Conclusion
En conclusión, la educación emocional en infantil ayuda a los niños a entender y manejar lo que sienten, además de reconocer las emociones de los demás. A través de juegos, cuentos y dinámicas, aprenden a expresar sus sentimientos, a escuchar a los demás y a resolver problemas de manera tranquila. Esto no solo mejora la convivencia en el aula, sino que también les da herramientas para relacionarse mejor y sentirse más seguros. En pocas palabras, trabajar las emociones desde pequeños les prepara para enfrentar mejor las situaciones del día a día y crecer con más confianza en sí mismos.


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